lunes, 6 de agosto de 2018

Los ministros de Duque: ¿Quiénes son y a quiénes representan?

El presidente electo se precia de haber escogido un gabinete de técnicos y no de cuotas políticas. ¿Qué nos dicen entonces las hojas de vida de los 16 ministros?   
Tres criterios
Desde que Iván Duque comenzó su campaña electoral, los medios especulaban sobre la eventual composición de su gabinete.
Circularon rumores y cábalas sobre las cuotas que tendrían el Centro Democrático, el Partido Conservador y los partidos que se le sumaron después de su victoria en la primera vuelta. Se dijo incluso que Alejandro Ordóñez ocuparía el ministerio de defensa o que Viviane Morales seria la ministra de Educación, entre otros muchos nombres que pasaron por la lista.
Pero se acabó la especulación, y a pocos días de posesionarse el nuevo mandatario, ya tenemos certeza sobre quiénes serán las cabezas de los ministerios.
Es evidente la influencia de Alberto Carrasquilla en el gobierno de Duque.
Como ha sido costumbre en las campañas presidenciales de las últimas décadas, la fórmula Iván Duque-Marta Lucía Ramírez se perfiló como la combinación entre experiencia y juventud. Ambos se presentaron como la alternativa a la corrupción, la politiquería y el clientelismo, de modo que su primer reto era rodearse de técnicos destacados y con solvencia en cada uno de los 16 sectores del gobierno.
Así, una vez elegido, Duque procedió a conformar su gabinete bajo tres principios:
Equidad de género (paridad entre hombres y mujeres),
Juventud (personas menores de 45 años) y
Estabilidad (nombramientos para el periodo completo de cuatro años).
El primer criterio se cumplió cabalmente, el segundo parcialmente y el tercero está por verse.
Debido a la importancia de designar personas idóneas en cada una de las carteras, comenzaremos por revisar las profesiones, trayectorias laborales, regiones y edades de los nuevos ministros, así como sus filiaciones políticas.
Cabe mencionar que, de los 16 ministros, 13 son egresados de universidades privadas y sólo tres de universidades públicas, en su mayoría bogotanas, como consta en la siguiente Gráfica:
En concordancia con su apuesta por los técnicos, los ministros de Duque tienen alta formación académica y en su mayoría tienen amplia experiencia en los sectores para los cuales fueron designados.
Sin embargo, es evidente la influencia de Alberto Carrasquilla en el gobierno de Duque. Este exministro de Uribe fue el encargado del programa de gobierno y el coordinador de los empalmes, pero además varios otros economistas de Los Andes ocuparán ministerios -incluyendo compañeros y alumnos de Carrasquilla cuando fue Decano de la Facultad de Economía de esa universidad-.
Aunque circulan rumores de malestar dentro del Centro Democrático por el escaso juego que le dio Duque a su partido en la escogencia de los ministros, es indudable que este se quedó con la joya de la corona: Seguridad y Defensa (Guillermo Botero) y Hacienda (Carrasquilla) además de dos carteras fundamentales como la Cancillería (Carlos Holmes Trujillo) y el ministerio del Trabajo (Alicia Arango), uribistas de vieja data.
Duque en efecto se inclinó por los técnicos y no por los políticos, pues solo dos de sus ministros han ocupado cargos de elección popular (Nancy Patricia Gutiérrez-Interior y Carlos Holmes-Cancillería) – y en ambos casos esto ocurrió hace ya bastante tiempo-. Los demás ministros han tenido experiencia técnica en la administración pública y, sobre todo, en el ámbito privado.
También es cierto que la mayoría de los ministros tienen una trayectoria amplia en sus sectores.  Las excepciones son Guillermo Botero, ahora Ministro de Defensa y quien durante muchos años presidió un gremio empresarial, y Jonathan Malagón, quien a pesar de su juventud tiene bastante experiencia, aunque no tiene mucho recorrido en el sector de infraestructura.
La paridad ha sido hasta el momento la única promesa cumplida cabalmente por el presidente electo: ocho hombres y ocho mujeres en el gabinete. 
En cambio fue incumplida la promesa de nombrar menores de 45 años, contemporáneos del presidente Duque, pues sólo tres de los ministros cumplen con esta condición: Jonathan Malagón, de 33 años, seguido por María Victoria Angulo y María Fernanda Suárez.
En lo tocante a las cuotas regionales, ciertamente, la expectativa de los antioqueños era mayor. Además de que esta región votó mayoritariamente por Duque, las raíces paternas del presidente son antioqueñas. Pero apenas designó un ministro de Medellín -Juan Pablo Uribe, en la cartera de Salud- quien ha tenido su formación y vida profesional principalmente en Bogotá.
El equipo de trabajo cumple con la equidad de género, se raja con los menores de 45 años y aún está en prueba para demostrar estabilidad.
Así las cosas, de nuevo sale a flote el efecto Carrasquilla, pues el Ministro de Hacienda es bogotano y tendrá como compañeros a otros cinco bogotanos. Pero, más allá del lugar de nacimiento, la intención de nombrar ministros de distintas regiones queda desvirtuada por el excesivo centralismo del país, pues de los 16 ministros sólo tres estudiaron en sus regiones y la vida laboral de todos ellos se ha desarrollado en Bogotá.
En suma, el equipo de trabajo que conformaron Iván Duque y Marta Lucía Ramírez cumple con la equidad de género, se raja con los menores de 45 años y aún está en prueba para demostrar estabilidad. Usualmente, después del primer año de gobierno, esta sufre cortos circuitos y comienza a reconfigurarse.
El próximo paso dependerá de cómo se comporte la coalición política que logró congregar Iván Duque en primera y segunda vuelta. Allí confluyeron antiguos contradictores, como Cambio Radical, la U y el liberalismo, y antiguos aliados como el conservatismo —en pleno—, quienes reclaman su cuota en la composición del gabinete.
El 20 de julio, durante la instalación del nuevo Congreso, ya se expresó la inconformidad de los sectores políticos. La conformación de las mesas directivas, que suele ser un termómetro interesante para medir la coalición y los aliados con los que cuenta el nuevo gobierno en el legislativo, no estuvo exenta de polémicas, venidas principalmente de lo que Javier Duque en un artículo en Razón Pública llamó “el tercero flotante”, conformado por Cambio Radical y el Partido de la U. 
Debemos esperar un pulso interesante entre un Congreso con partidos que reclaman mayor participación política y burocrática y un gabinete que se precia de ser técnico. La pregunta es entonces hasta dónde habrá cooperación entre el nuevo gabinete y el Congreso para que Duque logre hacer avanzar su agenda legislativa. 



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